“Entre el amor y el altar, hay un cenote”

“Entre el amor y el altar, hay un cenote”

 

El matrimonio subacuático que trascendió en la historia de Yucatán

El ambiente se llenó de magia, una experiencia única e irrepetible, solo alcanzaba a percibir el sonido que generaba mi respirador y en el entorno, aunque en silencio, se podían percibir sentimientos tan fuertes, tan emotivos, tan especiales, sentí por un instante que no habitaba en este mundo, y fue entonces que comenzó la ceremonia y aunque nadie pudo escucharlo, sabíamos que Ángel y Ana, se expresaban entre sí, los votos de su eterna unión matrimonial: “compartir aire” contigo, demostrará la confianza y cercanía entre nosotros, “intercambiar luces” será el símbolo de que el amor será la luz que nos mantendrá juntos y “seguir la línea de vida” representará para siempre que juntos encontraremos la salida a los problemas y recorreremos días felices a lo largo de nuestra existencia… 

Es así como Ana Beatriz Varguez Iuit y Angel Isaac Chan Tec, nos cuentan de viva voz, para mayantravel.net, la experiencia que se ha considerado un evento único y el primero en su tipo en la historia moderna de Yucatán. “La ceremonia tuvo lugar en el cenote conocido como Nohmozón, a unos 39 km de la ciudad de Mérida, en Pixyah comisaría de Tecoh. Cuando llegamos una extraña sensación invadía nuestra mente, pues aunque hemos practicado el buceo desde hace ya algún tiempo, cada vez es diferente. Decidimos representar la unión de nuestras vidas, a través de un acto simbólico que tiene mucho sentido para nosotros como biólogos marinos, pues para empezar, fue en los tiempos de la universidad que Ana y yo, (Angel Chan Tec), nos conocimos, practicamos buceo desde entonces y sabemos de lo maravillosa que es esta experiencia, estar bajo el agua nos lleva a conocer un mundo totalmente distinto al que percibimos en la superficie y por un momento, podemos decir que nos sentimos en una experiencia fuera de este mundo” “Esta experiencia fue simplemente maravillosa, me sentía única, y fue un evento trascendental, vivencial, inolvidable, emocionante, pero sobre todo emotivo y romántico, pues tuvimos un baile bajo el agua, que duró aproximadamente 5 minutos, y aunque ninguno de los dos escuchamos melodía alguna, no fue necesario, pues ambos sabíamos que queríamos estar ahí, uno al lado del otro, era nuestro momento, fue nuestra experiencia, única e irrepetible, no hubo necesidad de palabras, simplemente fue amor…”

Una vez más se demuestra la diversidad de nuestra maravillosa Península de Yucatán, llena de vida, de color, que inspira a dos personas a unir sus vidas en matrimonio, y que se vuelve tan fuerte, que trasciende a otros continentes, a otros países y culturas, pero sobre todo que va mejorando y fomentando un turismo sano lleno de conciencia ambiental que seguramente será transmitido a nuestras futuras generaciones. Ver video aquí

Por: Carlos Varela

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