Gonzalo Guerrero

Los antropólogos e historiadores dividen la Conquista de México en tres etapas: La primera de 1492 a 1519, es llamada el descubrimiento; luego vino en los años 1519 a 1521 la colonización, que se prolonga hasta 1535 (año en se fundó el primer virreinato); el de Nueva España, de 1535 a 1810. Todo cuando pasa por nuestra cabeza son las barbaries que se realizaron en contra de los indígenas de México y de América en general. Cientos de mujeres y hombres masacrados, esclavizados, arrebatados de su cultura, todo por la eterna búsqueda de poder del ser humano. Es indignante pensar en ello, y aunque quisiéramos que fuera de otra forma, es una constante en la historia y lo que nos ha traído a nosotros aquí. Y en medio de todo esto encontramos a un hombre que a pesar del deber a su país, se enfrento a ellos por una causa justa.

En 1508 el rey Fernando el Católico sometió a concurso la conquista de Tierra Firme para recuperar poder que había cedido a los Colón en las capitulaciones de Santa Fe (17 de abril de 1942) ya que su gobierno había generado muchas revueltas y enfrentamientos.

Fue necesario crear dos nuevas gobernaciones en las tierras comprendidas entre el cabo de la Vela -actual Colombia- y el cabo Gracias a Dios, que se encontraba en la frontera entre Honduras y Nicaragua. Nueva Andalucía se ubicaba al este, gobernada por Alonso de Ojeda, y Veragua al oeste, gobernada por Diego de Nicuesa cuya frontera entre ambas era el golfo de Urabá.

En el año 1510 -aproximadamente- Gonzalo Guerrero fue con Nicuesa a América y se encontró con luchas y muertes entre españoles. La razón era que Ojeda y Nicuesa se disputaban las tierras una vez que se les fueron concedidas las cédulas de posesión de tierra firme. Con todo el caos ocasionado por las constantes batallas, Guerrero zarpa de Daríen el 15 de agosto de 1511 con un tiempo favorable en la mañana, pero los vientos intensos y la violencia de las olas provocado por un tormenta marina los sorprendió posteriormente. No tuvieron tiempo de darse cuenta cuando naufragaron en los bajos de las Víboras o de los Alacranes, muy cerca de Jamaica.

Muy poco sobrevivieron al naufragio, veinte -aproximadamente-, con ellos dos mujeres, quedaron en un bote todos ellos pero a falta de alimentos, fueron muriendo poco a poco para cuando llegaron a territorio de los Tutul Xiúes, enemigos de los Cocomes, en Maní.

Donde el Cacique Taxmar los entrega a su sacerdote Teohom, pero muchos mueren por el cansancio y la exposición, así que sólo quedan con vida Gerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero. En este punto, ambos hombres son hechos esclavos, pero ambos reaccionan de manera bastante distinta, pues, aunque Gerónimo se aferra a sus raíces y se niega a perder su cultura, religión y costumbres, Gonzalo pasa por un proceso de aculturación, es decir, se adapta a la cultura maya, portando su vestimenta, aprendiendo el idioma y conviviendo con ellos de manera pacífica y sobretodo abierta. Él buscaba entenderlos, y acabó por enamorarse de ellos, por otro lado, Gerónimo, con su reticencia, buscaba cambiarlos a su religión y sus costumbres, pues siempre los consideró paganos. Cuando Taxmar se entera de los duros trabajos forzados a los que son sometidos sus esclavos, y que sólo quedan dos con vida, decide reclamarlos, más aún cuando se entera que tienen habilidades y conocimientos para la guerra. Así que los toma como consejeros de guerra, con lo cual, ganan batallas contra los cocomes. El cacique los obsequia a Na Chan Can, un jefe que vivía en la bahía de Chetumal. Donde, después de demostrar su valía y ascender a Nacom Balam (jefe guerrero), es casado con la hija de Na Chan Can, llamada Ix Chel Can, también conocida como Zazil Há -Agua Clara-. De esta unión nacen tres hijos, con lo que Guerrero pasa a formar parte verdadera del pueblo maya. Se dice que incluso permitió que les aplanaran el cráneo a sus hijos, cosa cotidiana entre ellos. Cosa distinta pasó con Aguilar que fue enviado a otro lugar, conservando siempre su castidad.

Cuando en 1519 llegó Cortés a Cozumel -entonces Cuzamil- le llegaron rumores de que dos hombres blancos y con barbas vivían en las tierras cercanas, con lo que éste, queriendo salvarlos, mandó una carta a cada uno y un regalo a sus amos para que los liberase. Le llegaron, pues, ambas cartas a Gerónimo y él se fue en busca de Gonzalo. Quien le respondió:

“Hermano Aguilar, yo soy casado y tengo tres hijos. Tiénenme por cacique y capitán, cuando hay guerras, la cara tengo labrada, y horadadas las orejas ¿que dirán de mi esos españoles, si me ven ir de este modo? Idos vos con Dios, que ya veis que estos mis hijitos son bonitos, y dadme por vida vuestra de esas cuentas verdes que traeis, para darles, y diré, que mis hermanos me las envían de mi tierra.”

Esto según un fragmento de la Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, por Bernal Díaz del Castillo.

Aguilar lo dejó, entonces, y fue con Cortés y fungió -junto con la Malinche- de traductor. Ambos fueron piezas importantes para que Cortés pudiera avanzar en la conquista del territorio. Sin embargo, sabiendo esto, y con sus conocimientos militares, Gonzalo lideró y apoyó fervientemente a sus hermanos mayas para mantener a raya a los españoles. Razón por la cual, pasó bastante tiempo para que cayera Yucatán.

Muere en 1536, cuando, junto con cincuenta canoas fue en auxilio de Cicumba,  Cacique de Ticamaya, en lo que hoy es Honduras, durante un enfrentamiento con el capitán Lorenzo de Godoy. Se dice que antes de morir, sus compañeros de batalla lo escondieron a la sobra de unos árboles, y él le imploró a sus más allegados que velaran por sus hijos.

Para los españoles, fue, durante muchos siglos un símbolo de traición y fue desdeñado, el hecho de dar la espada a su país, religión y a la Corona, y aún más grave, mezclar su sangre con la de los indios fue motivo de rechazo. Pero fue este hombre el padre del mestizaje en México y según algunos colonizó de manera humana.

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