Historia de la jicara, el vaso sagrado maya

Historia de la jicara, el vaso sagrado maya

Breve historia del origen y uso de la jícara, leyenda maya…

El caminante de las veredas del Mayab, que agotado por el calor quizá tenga necesidad de ir a una aldea para pedir agua, será atendido con prontitud, ya que entre los mayas es sagrado calmar la sed del viajero.

Una mujer maya  dará solemnemente agua fresca y pura en una jícara. Porque todo aquello en donde está el agua, como la lluvia, los manantiales o el agua para preparar comida, es cosa divina. Ya que  esa agua hace posible las milpas. Porque el agua es la esencia de todos los seres vivos que habitan la Tierra. Como también en esa agua está el corazón de Chac, el Corazón del Cielo.

Esa jícara en que la muchacha  ha servido agua, es la cáscara del fruto del árbol del mismo nombre. Un fruto partido a la mitad da dos jícaras, que son dos recipientes semiesféricos.

Y has de saber que esa jícara —Luch, en idioma maya— era para los antiguos mayas la representación del cielo, que es la Gran Jícara que cubre al mundo.

Periódicamente Chac llena el Luch con el agua que forman las nubes y la vacía en forma de lluvia sobre la tierra. Es cuando los aguaceros caen para humedecer y fertilizar la tierra, para que germine en ella la semilla del maíz.

Chac, el Gran Señor del Cielo, el Gran Fecundador, sostiene con sus manos poderosas la jícara celestial, grita de alegría a través de los truenos y vierte el agua sobre la tierra para que se refresque, porque está sedienta. Y la tierra bebe al igual que tú bebes con avidez el agua de la jícara.

Se dice que los dioses estaban descontentos porque las copas que usaban no eran dignas de su alta jerarquía. Entonces, pensaron cuál forma le darían a ese nuevo recipiente. Y todos acordaron que fuera redondo como el Cielo. Porque el cielo es el cuenco (tazón) conque vierten agua sobre la Tierra. Y así fue como los dioses crearon el árbol Luch, cuyo nombre imita el sonido de los labios al sorber el agua en una jícara.

Aquellos dioses quisieron compartir el fruto del Luch con reyes, sacerdotes y príncipes. Por eso el fruto completo es como una esfera, que partida en dos y después de extraerle el contenido, da dos jícaras. Y esto fue dispuesto así para asignar una jícara al servicio de los dioses, y la otra al servicio de los nobles Ajau-Uinic.

Fuentes:

ROSADO VEGA, LUIS, Amerindmaya, México, Botas, 1938.
BARRERA VÁSQUEZ, ALFREDO; et al, Diccionario Maya Cordemex, Maya-Español, Español-Maya, México, Cordemex, 1980.

 

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