Grandiosa Hacienda del esplendor de la época dorada de Yucatán, que se erige imponente en el municipio de Temáx, a poco más de 40 kilómetros de Mérida, en una desviación de la carretera Mérida-Tizimín, exactamente entre Cansahcab y Temáx.

Esta hacienda pertenece probablemente al siglo XVIII, en tiempos coloniales, y se hace conocida a partir del auge henequenero. Después de pertenecer a los Condes de Miraflores, la familia Manzanilla la compra a la última descendiente de aquellos, condesa doña Candelaria Peón y Peón. Finalmente, en la actualidad pertenece a la señora Isabella Kimerman, quien se ha hecho cargo de su más reciente restauración.

Su estilo constructivo es una muestra de la extravagancia que se concedía la casta de propietarios. La hacienda original fue modificada con los planos de una fortaleza medieval europea, en la que destacan dos llamativas torres almenadas de 15 a 20 metros de altura cada una. La casa de máquinas también forma parte del conjunto “neomedieval”. En las paredes se puede observar algunos escudos semejantes a los que fueron usados en Alemania e Inglaterra durante el Renacimiento. El edificio conserva aún en sus alrededores los jardines con plantas nativas y una capilla de estilo neogótico.

En los muros exteriores, a ambos lados de la puerta principal, luce los escudos de sus antiguos propietarios: don Alvaro Peón de Regil y doña Joaquina Peón Castellanos, Condesde Miraflores. Esta familia llevó a cabo la modificación arquitectónica del inmueble.

Esta propiedad es de uso particular.

 

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